¿Estás preparado para escapar de tu “zona de control”?

Nuestra capacidad para mejorar comienza a decaer en el instante en que dejamos de esforzarnos por resolver las cosas que nos resultan más incómodas o difíciles.

¿Para qué voy a aprender otro idioma si en mi equipo ya hay empleados que los dominan? O, ¿Qué hago yo metiéndome en la cabeza toda esta información sobre fitosanitarios si tenemos un Greenkeeper en plantilla?

La respuesta positiva a este tipo de preguntas es la que ha hecho avanzar sin interrupción a los líderes más aclamados de todos los tiempos. La evolución no deja de acelerar su ritmo y el ejemplo de experiencias propias y ajenas,  nos viene demostrando que el liderazgo sostenible requiere el esfuerzo de enfrentarse, con la frecuencia adecuada, a tareas que supongan un reto a nuestras capacidades.

Para George Ambler, consultor sobre Estrategias de Desarrollo, existen tres zonas donde situar nuestra actitud respecto a nuestro esfuerzo:

–    La ya mencionada “Zona de control”, donde nos sentimos cómodos desarrollando tareas repetitivas que dominamos. Aquí sentimos que “cubrimos el expediente”, pero el permanecer en ella reduce nuestro espacio de crecimiento y de satisfacción personal.

–    La zona intermedia o “Zona de Evolución”. Ambler la describe como la  más importante por ser donde el esfuerzo ensancha los límites de nuestras capacidades.

–    La “Zona de Peligro”. Ese espacio donde, por carecer de las aptitudes apropiadas, no podemos ejercer ningún control, nuestra capacidad de aprendizaje se reduce sustancialmente en relación al esfuerzo y nos estresamos más de la cuenta.
Ambler lo compara con los tipos de esfuerzo que podría realizar una persona al entrenar en un gimnasio. Aquel que sólo se dedica a efectuar ejercicios que no le ocasionan mayor esfuerzo no se beneficia de los resultados que obtendrá otra persona que escapa de su “Zona de Confort” y aumenta la dificultad de sus ejercicios con la asiduidad oportuna. Por otro lado, el que se pasa a la “Zona de Peligro” y se ejercita muy por encima de su condición física, se lesionará tarde o temprano al haber expuesto sus músculos a un  estrés excesivo.

ConfZo

En su artículo, Ambler también nos habla de un experimento realizado en 1908 por el psicólogo Robert M. Yerkes, en el que demuestra que, a medida que se incrementa la sensación de ansiedad, también se incrementa nuestra capacidad de producción; pero sólo hasta un punto en el que, si seguimos aumentando la ansiedad, el efecto en nuestro rendimiento se reduce en la misma proporción que nuestra capacidad de aprender y prosperar, debido al estrés.

“Permanece fuera de tu zona de confort. Solo crecerás si estás dispuesto a sentirte extraño e incómodo al probar algo nuevo” – Brian Tracy.

Javier Asis

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